Hay un lugar en una calle no muy céntrica de Madrid donde no puedes fiarte de lo que ven tus ojos. Se trata del Museum of Illusions, un lugar donde se exhiben todo tipo de ilusiones ópticas. Pero no creáis que la cosa se queda en dos palitos que parecen de distinto tamaño cuando son iguales. Hay más, mucho más, y aunque en tamaño el sitio no es tan grande como, por ejemplo, el Museo de Ciencias Naturales, está muy aprovechado y uno puede pasarse casi dos horas entretenido con actividades interactivas y sacándose fotos en escenarios que desafían tus sentidos. Los chavales (y todo aquel que tenga un chaval dentro) disfrutará con habitaciones que engañan la sensación de tamaño, rostros que a veces son cóncavos y otras veces convexos, túneles que giran y a la vez se quedan quietos, juegos de espejos y otros rompecabezas. Una visita, desde luego, de lo más recomendable. Os dejamos con algunas fotos y vídeos, para que os hagáis una idea ¡Un montón de ilusiones os esperan!
jueves, 10 de septiembre de 2020
viernes, 4 de septiembre de 2020
En la mente de los superhéroes
Para aquellos que os apasione el tema de cómo funciona nuestro cerebro, tanto a nivel anatómico como psicológico, tenemos este libro de Juan Scaliter. "En la mente de los superhéroes". Este genial periodista y divulgador argentino (os recomendamos, por cierto, su blog "La Ciencibilidad"), a través de diversos héroes y villanos, nos explica aspectos del funcionamiento de nuestro cerebro. Adam Warlock y las consecuencias del altruismo extremo, Hulk y cómo gestionamos nuestra rabia, el Hombre Cosa y (cómo no) el miedo, Wonder Woman y el concepto de la verdad, Deathlock y la integración del cerebro con máquinas, Ra's Al Ghul y las personalidades sociópatas... y la lista sigue. Disfrutad de este superviaje por nuestra materia gris, y si queréis conocer más recomendaciones que aúnan ciencia y el mundillo superheroico, las encontraréis en la sección de "Materiales didácticos" de nuestro blog Sol Oscuro.
jueves, 3 de septiembre de 2020
¿Por qué decimos...?
Se te ve el plumero
Utilizamos esta expresión con alguien cuando queremos decirle que se nota que lleva segundas intenciones con algo que esté haciendo. Por ejemplo, cuando un niño que quiere que sus padres le compren algo empieza a portarse "demasiado" bien, ofreciéndose a poner la mesa y a ayudar con todo cuando nunca antes lo había hecho.
Para encontrar su origen tenemos que remontarnos al siglo XIX. Tras sellarse en 1812 la Constitución de Cádiz (por cierto, la llamada "Pepa" por haberse aprobado el día de San José; de ahí viene la exclamación "¡Viva la Pepa!") se constituyó una milicia que defendía las ideas de los progresistas. Como estos soldados vestían gorros con un penacho de plumas que hacían que se les viera desde lejos, cuando los absolutistas (a los que no les había gustado mucho los recientes cambios políticos y no les caían bien estos vigilantes) se avisaban entre ellos si veían acercarse "algún plumero".

