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jueves, 2 de julio de 2020

No perdamos el norte con la educación

Durante el confinamiento, los que somos profesores nos hemos visto obligados a echar mano de las nuevas tecnologías y de cantidades enormes de improvisación y buena voluntad. Los alumnos, grata sorpresa, han reaccionado muy bien, mostrando una gran capacidad de adaptación, y al final, el balance de este final de curso tan atípico ha sido - por lo menos en nuestro caso - aceptable. Mejorable, sí, pero teniendo en cuenta las circunstancias, los medios de que disponían de los docentes y la caótica actuación desde arriba, la cosa ha salido bastante bien.

Ahora que las miradas están puestas en el comienzo del siguiente curso, los "entusiastas pedagogos de oficina" se alzan con un nuevo grito, que vendría a resumirse en que las nuevas tecnologías son la panacea, el futuro de la enseñanza. De repente, todo podrá solucionarse con aulas virtuales y videoconferencias. 

No, señores. Están muy equivocados. La educación presencial es NECESARIA. En primer lugar, y no es lo más importante, los ordenadores, las buenas conexiones y todos esos recursos tan maravillosos no están disponibles para todos. Convertirlos en EL medio para impartir enseñanza es discriminar gravemente al sector de población que no puede permitírselo. Es enfilar el timón de la educación hacia el elitismo y la segregación. Cualquier educación digna de llamarse así debería huir de estas tendencias como la peste.

Y en segundo lugar, todos esos "teóricos de la educación" (que demuestran que solo saben lo que han leído, pero nunca lo han vivido) deberían recordar que el pilar básico de la Educación con mayúsculas es el factor humano. Las pantallas solo son herramientas. El profesor es una persona, es un guía, es una figura de referencia, alguien que contribuye a forjar los valores de sus alumnos, alguien que escucha sus problemas, que forma parte de su infancia o su adolescencia, alguien que hace reír en clase y también muestra autoridad, alguien que - hasta donde las ratios de aula lo permiten - ofrece un aprendizaje personalizado, conocedor de las circunstancias personales que atraviesa su alumno. Todo eso no puede lograrse a través de una pantalla. Pensar que todo son tablets, ordenadores y aulas virtuales es como plantear una película pensando solo en efectos especiales, es decir, solo se conseguirá un montón de espectacularidad huera.

Esta imagen con la que os dejamos es para nosotros el paradigma de la Educación: no importa los medios, no importan las circunstancias, profesor y alumnos se embarcan juntos, sin dejar a nadie atrás, en la fascinante - y humana - tarea de la Enseñanza.





domingo, 28 de junio de 2020

Para noctámbulos





¿Sufres insomnio y no sabes cómo entretener las horas de vigilia? No te preocupes: el maestro del terror Stephen King ha pensado en ti, y ha escrito libros como el que hoy os recomendamos: "Las cuatro después de medianoche".

Este libro en realidad está compuesto por dos historias completamente independientes, y que solo tienen en común ese fondo de mal rollo que dejan las buenas historias de terror. Porque un buen relato de miedo no debe consistir únicamente en psicópatas y sangre, y eso lo sabe el bueno de King. Hay que trabajar con otros temas, como los terrores infantiles. Y ahí tenemos la primera de las historias: "El policía de la biblioteca", que comienza con algo tan inocuo como un corredor de seguros que coge prestados unos libros para escribir un discurso, y que acaba descubriendo que no conviene entregar los préstamos con retraso. También sabe jugar con esa temible y fértil pregunta: "¿Y si...?". ¿Qué pasaría si te encontraras una vieja polaroid y las fotos que sacaras únicamente mostraran un espantoso perro que parece tener vida propia y que se acerca más y más con cada foto? El modo en que el protagonista se enfrenta a ese imposible a lo mejor no es tan diferente a lo que cualquiera de nosotros haríamos...

Stephen King es uno de nuestros autores favoritos, y eso que reconocemos que algunos de sus escritos nos dejaron con un sabor indiferente al leerlos (como "Un saco de huesos" o "Corazones en la Atlántida", aunque es una opinión personal). Sin embargo, el King de los inicios, el King de "Carrie", "Cujo", "Christine", el King de "La Tienda", "Los ojos del dragón" o la saga "La Torre Oscura" nos parece todo un artista del género, que nos encanta releer. Este libro, junto con su compañero "Las dos después de medianoche", son de estos últimos. Leedlos y tened escalofríos despiertos o pesadillas dormidos.




Un momento para la poesía

Síndrome


Todavía tengo casi todos mis dientes
casi todos mis cabellos y poquísimas canas
puedo hacer y deshacer el amor
trepar una escalera de dos en dos
y correr cuarenta metros detrás del ómnibus
o sea que no debería sentirme viejo
pero el grave problema es que antes
no me fijaba en estos detalles.

Mario Benedetti