Hoy os traemos el último dibujo que hemos hecho, relacionado con una historia de terror en la que estamos trabajando...
Para aquellos que decidieron caminar sin rumbo fijo y aterrizaron en un lugar como éste. Aquí tenéis vuestro sitio.
jueves, 6 de septiembre de 2018
jueves, 30 de agosto de 2018
De periplo por Europa
Nuestro siguiente día nos llevaba directamente a las faldas de los Alpes franceses. Aquí el paisaje que habíamos estado viendo se convertía en altas estribaciones montañosas, prados verdes y pueblecitos de tejados picudos.
El pueblo protagonista del día fue Chamonix, un curioso enclave alpino que ha sido sede de juegos olímpicos de invierno y es quizás el principal punto de partida para todos aquellos que deseen desafiar al Mont-Blanc, que, con sus 4.810 metros de altura, es el pico más alto de Europa.
Nosotros no vamos preparados para una ascensión así, por lo que optamos por la alternativa para "turistas": el funicular que sube hasta el Aiguille du Midi. Resultó ser toda una experiencia, no tanto por el viaje en el funicular en sí, sino por las vistas que nos esperaban al llegar arriba. Es, literalmente, como entrar en un mundo distinto de picos, viento, neveros, alturas y espacios vacíos. Nos dejó una impresión imborrable, y además pudimos ver a placer chovas piquigualdas, que estaban al quite de cualquier resto de comida que se les escapara a los visitantes.
El resto del día lo pasamos en Chamonix, recorriendo sus calles llenas de alusiones a alpinistas célebres y deportes de invierno, y disfrutando de la estética de sus casas de cuento.
Finalmente, dejamos atrás Chamonix para dirigirnos a Italia. Esa noche dormimos en Milán, ciudad que esperaba, al día siguiente, brindarnos todos sus encantos. Os dejamos con las fotos del día de Chamonix; para verlas en grande solo tenéis que pulsar sobre ellas.
martes, 28 de agosto de 2018
De periplo por Europa
Antes de abandonar Aviñón y continuar nuestro viaje hacia los Alpes, teníamos una cita pendiente e ineludible: la visita al palacio papal. Este lugar - que más que palacio parecía una fortaleza - fue un auténtico hito histórico en su momento, guardando tesoros en posesión de la Iglesia y albergando a personajes tan notables como Benedicto XII y Clemente VI (el cual, por cierto, llegó a comprar la soberanía de la ciudad por ochenta mil florines). Nos hicieron un pequeño descuento por grupo numeroso, y nos dieron a cada uno una tablet y auriculares para la explicación de la visita. Nosotros habríamos preferido un guía en persona (tener que estar pendiente del aparatito distrae mucho y no te permite saborear la atmósfera) pero era lo que había. A la salida del palacio pudimos sacarnos alguna foto con un papa-mimo que había en la plaza ¡qué simpático!
Dejamos Aviñón y proseguimos el viaje hacia paisajes cada vez más montañosos y verdes. Nuestra siguiente parada (y en la que pasaríamos el resto del día) iba a ser Grenoble, capital de los Alpes, ciudad universitaria y con un gran pasado científico y artístico (fue nada menos que la cuna del escritor Stendhal). La ciudad está llena de lugares para admirar: la plaza peatonal de San Andrés, el antiguo Palacio del Parlamento, el "Jardin de Ville" con sus árboles centenarios, la plaza de Notre-Dame con su catedral o la Fuente de los Tres Estamentos, por citar solo algunos. Y por supuesto, el nombrado tranvía de Grenoble. Pasamos el día recorriendo sus calles y disfrutando de su atmósfera única, hasta que tocó volver en metro a la zona del hotel, para descansar y así poder afrontar la siguiente jornada.
Os dejamos con las fotos de aquel día. Como ya sabéis, para verlas en grande solo tenéis que pulsar sobre ellas. ¡Esperamos que os gusten!
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