Para aquellos que decidieron caminar sin rumbo fijo y aterrizaron en un lugar como éste. Aquí tenéis vuestro sitio.
Mostrando entradas con la etiqueta Juno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juno. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Doce meses, doce mitos



Feronia

El mes de noviembre estaba consagrado en la antigua Roma a la diosa Feronia, según algunas versiones una diosa menor, y según otras, una manifestación de la diosa Diana (la Ártemis griega). Servio creía que en realidad era una manifestación de la diosa Juno. Sea como sea, su nombre se debía a la ciudad de Feronia, donde la diosa tenía un templo y existía un bosquecillo bajo su protección. La leyenda dice que dicho bosque se incendió una vez, y que cuando los habitantes quisieron trasladar la efigie de la diosa a otro lugar, el bosque reverdeció para dar a entender que Feronia debía quedarse allí.

A pesar de que no es una deidad muy conocida en la actualidad, se han encontrado monedas con la efigie de Augusto y con la de Feronia en la otra cara, luciendo una corona. Además de ser una diosa de fertilidad natural, se la consideraba la protectora de los libertos, que acudían a su templo cuando adquirían su nueva condición y dejaban de ser esclavos.





domingo, 25 de junio de 2017

Doce meses, doce mitos

Juno, la Reina y Madre




Juno es la equivalente a la diosa griega Hera. Esposa y hermana de Júpiter, junto con él y Minerva formaba la Tríada Capitolina, los dioses de mayor rango entre la sociedad romana. En honor a ella se nombró el sexto mes del año. Además, fue madre de dioses tan insignes como Marte y Vulcano.

Entre los romanos, la diosa Juno ostentaba títulos como "Domiduca" ("la que lleva a las novias a su nuevo hogar"), "Interduca" ("la que lleva la novia al matrimonio") o "Lucina" ("la que trae a los niños a la luz"), ya que era la deidad tutelar de los matrimonios y los partos. Su atributo más simbólico era una pluma de pavo real, ya que las manchas de la ostentosa cola que los machos de esta especie lucen serían según los mitos los ojos del gigante Argos, fiel sirviente y centinela de Juno. La diosa le había encomendado vigilar a una mortal, Ío, de la que su esposo Júpiter se había encaprichado. Furioso, Zeus mató al gigante, y Juno puso todos sus ojos en la cola del ave para que, cuando ésta la desplegara, diese testimonio de la iniquidad de su marido.

Porque siendo la diosa de los matrimonios, curiosamente, Juno no llevaba nada bien el suyo. Júpiter acostumbraba a poner los ojos en las muchachas mortales, dando al mundo semidioses como el famoso Hércules, con el que Juno estuvo enemistada toda su vida. Y es que los dioses romanos eran tan humanos o más como los propios mortales.