Para aquellos que decidieron caminar sin rumbo fijo y aterrizaron en un lugar como éste. Aquí tenéis vuestro sitio.
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domingo, 24 de septiembre de 2023

Bomarzo

Hay en Italia (concretamente a media hora de Roma y siete kilómetros de Attigliano) un rincón mágico y misterioso, un bosque sagrado poblado de criaturas mitológicas de piedra. Dragones, gigantes, tortugas, ballenas, esfinges, dioses, elefantes... Todos ellos se alzan silenciosos y misteriosos entre los árboles, testigos mudos del paso de los siglos. Todos ellos fueron ideados y mandados esculpir por Pier Francesco Orsini, duque de Bomarzo, a mediados del siglo XVI, y en cada una de estas estatuas hay un secreto de la vida de este noble.































































Existe un libro que narra la vida del duque de Bomarzo, y que os recomendamos mucho. Lo que no sabemos es si deciros que leáis primero el libro y luego visitéis Bomarzo (con lo que veréis el Sacro Bosque con otros ojos) o lo leáis después de ver el lugar (con lo que podréis imaginar la magia de las estatuas). Además, conoceréis la turbulenta, azarosa e intensa vida de la nobleza del Renacimiento ¡No tiene desperdicio!







lunes, 12 de abril de 2021

Hoy visitamos...

El Museo de Arqueología

Lo que son las cosas, nunca habíamos estado en el Museo Nacional de Arqueología, y en estos días de lluvia que hemos tenido y mientras buscábamos ideas de "entretenimiento de interior" se nos ocurrió la idea de remediar esa falta. Fue un acierto de pleno: yendo prontito apenas había gente, y el museo en sí es algo digno de ver.

Estructurado en salas temáticas, cada una de una etapa de nuestra historia, expone en vitrinas y paneles todo tipo de restos arqueológicos y reconstrucciones, siempre con su correspondiente explicación: huesos, herramientas líticas, fragmentos de cerámica, monedas, adornos en plata y oro, bustos, armas, tablillas escritas... el catálogo no tiene fin ¡Incluso estatuas de esfinges o emperadores romanos!

Y, por supuesto, el plato fuerte: la Dama de Elche. La has visto cientos de veces en fotos y en la televisión, pero, creednos: no tiene nada que ver con la obra al natural. Es preciosa, magnética, hechizante. Cuando la ves iluminada al final de un pasillo, de repente todo lo demás que está expuesto parece desaparecer y te sientes atraído irresistiblemente hacia ella. Sin desmerecer a todo lo demás, fue sin duda el punto álgido de la mañana.

La reproducción de la cueva de Altamira y algunas salas estaban cerradas temporalmente cuando fuimos, pero aún así hay para estar todo el día ¡y es una buena excusa para volver! Os dejamos con algunas fotos, para que os animéis a hacer un poco de turismo cultural a través del tiempo.











































































viernes, 29 de diciembre de 2017

Doce meses, doce mitos



Saturno, el Padre Tiempo

Diciembre era el décimo y último mes para los romanos. De ahí su nombre latino de "December". Como tal, estaba lleno de simbolismo de todo lo que se terminaba y se quedaba atrás. Por eso, mientras que Jano, el dios de los comienzos, estaba representado en enero, diciembre estaba consagrado a Saturno, el dios del Tiempo, padre de Júpiter, Neptuno, Plutón y muchos otros dioses.

Saturno era un dios imponente y terrible, el más antiguo de todos, que devoraba a sus hijos porque había sido profetizado que uno de ellos le arrebataría la soberanía. Fue Júpiter el que logró salvarse con la ayuda de Rea Cibeles, y el que más tarde lo derrotaría y rescataría al resto de sus hermanos. Saturno es, por tanto, el Tiempo que todo lo devora, anciano y poderoso, pero que queda atrás para dejar sitio a nuevos comienzos.

En Roma, en este mes se celebraban en su honor las saturnales, festividades de desenfreno permisivo y libertino. Se cerraban los comercios y las escuelas, se permitían cosas prohibidas durante todo el año, como los juegos de azar, y las gentes se hacían pequeños regalos entre sí. Se aplazaba la ejecución de condenados a muerte, y había libertad para caricaturizar a los más altos cargos de la sociedad. ¡Incluso se invertían los papeles entre el amo y el esclavo!

Como en tantas otras festividades paganas, el cristianismo la absorbió y le dio un nuevo sentido: el nacimiento de Jesús en Belén. Se mantuvo el carácter de días alegres, aunque se restringió mucho la clase de cosas que estaba permitido hacer. Sin embargo, la costumbre de hacerse regalos se mantuvo ¡Afortunadamente!

Con esta entrada, terminamos nuestra sección "Doce meses, doce mitos" en la que hemos hecho un repaso bastante singular a la mitología de la antigua Roma. Como Saturno, dejaremos paso a nuevas ideas y secciones en el año que está a punto de entrar ¡Feliz 2018 para todos!




miércoles, 29 de noviembre de 2017

Doce meses, doce mitos



Feronia

El mes de noviembre estaba consagrado en la antigua Roma a la diosa Feronia, según algunas versiones una diosa menor, y según otras, una manifestación de la diosa Diana (la Ártemis griega). Servio creía que en realidad era una manifestación de la diosa Juno. Sea como sea, su nombre se debía a la ciudad de Feronia, donde la diosa tenía un templo y existía un bosquecillo bajo su protección. La leyenda dice que dicho bosque se incendió una vez, y que cuando los habitantes quisieron trasladar la efigie de la diosa a otro lugar, el bosque reverdeció para dar a entender que Feronia debía quedarse allí.

A pesar de que no es una deidad muy conocida en la actualidad, se han encontrado monedas con la efigie de Augusto y con la de Feronia en la otra cara, luciendo una corona. Además de ser una diosa de fertilidad natural, se la consideraba la protectora de los libertos, que acudían a su templo cuando adquirían su nueva condición y dejaban de ser esclavos.





domingo, 24 de septiembre de 2017

Doce meses, doce mitos



Ceres y los Misterios de Eleusis

Septiembre era para los romanos el séptimo mes del año, tal y como indica su nombre, y era el mes en el que se celebraban los Misterios de Eleusis, una de las celebraciones más importantes dentro de la cultura de la Antigua Roma.

Los Misterios Eleusinos estaban dedicados a Ceres, la diosa de la agricultura equivalente a la Deméter griega. Como tantas otras tradiciones helénicas, fue directamente importada por los romanos, que conservaron su carácter de representación de la muerte ritual de la Tierra en otoño e invierno, y su resurrección en primavera. El propio mito de Proserpina, hija de Ceres, que fue secuestrada y llevada al Inframundo, es una representación de este ciclo vital que debe ser preservado para el mantenimiento de la armonía en el mundo. Según la leyenda, Ceres consiguió convencer a Plutón para que le devolviera a su hija, pero Proserpina había comido unas semillas de granada mientras estaba en el Hades, por lo que se veía obligada a volver allí durante una tercera parte del año.

Eleusis era una ciudad agrícola situada a unos treinta kilómetros de Atenas. Sus misterios celebraban todo el significado del mito de Ceres y Proserpina. La estancia de la hija de Ceres bajo tierra representaría a las semillas que permanecen dormidas a la espera de la primavera, cuando brotan devolviendo la vida y dando alimento a las personas.




jueves, 17 de agosto de 2017

Doce meses, doce mitos

César Augusto, el dueño del mundo




Cayo Julio César Octaviano, llamado después César Augusto, nació el 63 a.C. en Roma, y murió en Nápoles el 14 d.C, a la avanzada edad de setenta y siete años. Era sobrino-nieto de Julio César, el cual lo adoptó y lo nombró su heredero. Aún así, tras la muerte de César tuvo que disputarse el gobierno con Marco Antonio, al cual derrotó gracias a contar contar con mayor apoyo económico y a su propio talento militar. Vencido Marco Antonio, exigió al Senado que lo nombrara cónsul. El Senado rechazó su petición alegando su corta edad (solo tenía por aquel entonces 20 años), por lo que Augusto marchó con sus fuerzas sobre Roma. No tuvo que ejercer ningún tipo de violencia, porque el propio ejército de la ciudad lo apoyaba.

Los años de gobierno de Augusto fueron largos, intensos y turbulentos, con numerosas intrigas palaciegas; también fueron quizás los años de mayor esplendor de Roma. Su historia puede leerse en la obra de Robert Graves, "Yo, Claudio". Fue el primero en proclamarse emperador, y posteriormente dios, erigiéndose muchas estatuas en su honor. También se dio su nombre al que por aquel entonces era el sexto mes del año, después del quinto, julio, dedicado a su predecesor.





viernes, 21 de julio de 2017

Doce meses, doce mitos

El imparable Julio César




El séptimo mes del año (el quinto del calendario romano) lleva el nombre del que quizás es el emperador romano más conocido, a lo mejor por causa de las historias de Astérix. Originariamente, la denominación de este mes era Quintillis. El año 44 a.C. cuando Julio César fue asesinado, se cambió en su honor el nombre del mes. Curiosamente, el propio César había nacido en julio.

Cayo Julio César, según todos los testimonios que nos han llegado, fue un magnífico estratega, político, orador y escritor. Su participación en la Guerra de las Galias (que luego él mismo pondría por escrito en su obra homónima) fue lo que dio la victoria a Roma, así como durante la guerra civil contra Pompeyo.

Sus orígenes fueron bastante humildes, y su biografía es realmente turbulenta y difícil. Gobernó formando triunvirato con Craso y Pompeyo durante los años de la República. Cuando el mando cayó solo en él, propuso reformas radicales para ampliar la influencia de Roma en el Mediterráneo, pero se vieron truncadas con el complot que culminó en su asesinato. Sin embargo, su sucesor, Octavio Augusto (del que nos ocuparemos el mes que viene) tomaría el relevo y se convertiría en el primer emperador.





domingo, 25 de junio de 2017

Doce meses, doce mitos

Juno, la Reina y Madre




Juno es la equivalente a la diosa griega Hera. Esposa y hermana de Júpiter, junto con él y Minerva formaba la Tríada Capitolina, los dioses de mayor rango entre la sociedad romana. En honor a ella se nombró el sexto mes del año. Además, fue madre de dioses tan insignes como Marte y Vulcano.

Entre los romanos, la diosa Juno ostentaba títulos como "Domiduca" ("la que lleva a las novias a su nuevo hogar"), "Interduca" ("la que lleva la novia al matrimonio") o "Lucina" ("la que trae a los niños a la luz"), ya que era la deidad tutelar de los matrimonios y los partos. Su atributo más simbólico era una pluma de pavo real, ya que las manchas de la ostentosa cola que los machos de esta especie lucen serían según los mitos los ojos del gigante Argos, fiel sirviente y centinela de Juno. La diosa le había encomendado vigilar a una mortal, Ío, de la que su esposo Júpiter se había encaprichado. Furioso, Zeus mató al gigante, y Juno puso todos sus ojos en la cola del ave para que, cuando ésta la desplegara, diese testimonio de la iniquidad de su marido.

Porque siendo la diosa de los matrimonios, curiosamente, Juno no llevaba nada bien el suyo. Júpiter acostumbraba a poner los ojos en las muchachas mortales, dando al mundo semidioses como el famoso Hércules, con el que Juno estuvo enemistada toda su vida. Y es que los dioses romanos eran tan humanos o más como los propios mortales.







viernes, 14 de abril de 2017

Doce meses, doce mitos

Venus, la diosa del amor




El mes de abril está dedicado en el calendario romano a la diosa Venus, cuyo nombre griego es Afrofita. Venus es la diosa del amor, la femineidad, y la belleza (el matrimonio y la maternidad quedaban bajo los auspicios de Juno, esposa de Júpiter). Según la mitología, Venus tuvo un origen peculiar, pues nació de la espuma del mar cuando Saturno, padre de Júpiter, le cortó los genitales a Urano, el Cielo, y estos cayeron al océano.

Como sucede con muchos de los dioses grecolatinos, el comportamiento de Venus no siempre fue ejemplar. Por ejemplo, se casó con Vulcano, el dios herrero, cojo y jorobado, mientras amaba en secreto a Marte, el dios guerrero. Cuando Vulcano los sorprendió cometiendo infidelidad, atrapó a los dos amantes en una red irrompible y los paseó para su vergüenza por todo el Olimpo.

Sin embargo, no siempre actúa Venus como una diosa caprichosa y enamoradiza. Fue la madre y protectora de Eneas, uno de los héroes de la guerra de Troya, y uno de los pocos que consiguió escapar a la destrucción de la ciudad (Eneas y su hijo Ascanio eran troyanos, y por lo tanto, del bando perdedor). Venus guió a Eneas en un largo viaje (narrado en la Eneida, de Virgilio) que acabó cuando desembarcaron en las costas de Itálica. Por ello, se considera a Eneas uno de los primeros padres de Roma (aunque los fundadores de la ciudad fueran posteriormente Rómulo y Remo), y por asociación, Venus tuvo un lugar destacado en el panteón romano. César le levantó un templo bajo la invocación de Venus Madre.

Las palomas eran sus aves sagradas, las cuales tiraban de su carro. Sus plantas eran la rosa y el mirto.





jueves, 23 de marzo de 2017

Doce meses, doce mitos

Marte, el dios guerrero





Los antiguos romanos dieron el nombre de marzo al tercer mes del año en honor a Marte, el dios de la guerra equivalente al Ares griego. Si se consagró este mes al violento hijo de Júpiter es porque, curiosamente, Marte fue en sus orígenes también una deidad de los cultivos, y marzo coincide con el comienzo de la primavera, cuando todo florece y revive. Para ganarse su favor en el cultivo de los campos, los romanos sacrificaban un caballo.

Entre los griegos, Ares estaba siempre enfrentado (y en ocasiones eclipsado) por su medio hermana Atenea, ya que representaban dos caras diferentes del arte de la guerra: mientras Ares era impulsivo y cruel, Atenea era fría y estratega. En la antigua Roma, sin embargo, esta dualidad no estaba tan presente. Para los romanos Marte perdió mucha de la impulsividad y brutalidad del Ares griego.

Una civilización tan basada en la guerra y la conquista como la romana no podía dejar de poner a este dios en un lugar privilegiado. Se dice que fue el padre de los gemelos Rómulo y Remo, que fueron amamantados por una loba (y es que el lobo, junto con el pájaro carpintero, eran sus animales sagrados). Sus armas distintivas eran la lanza y el escudo. A Marte se le imploraba el favor antes de cualquier batalla, y el emperador Augusto le tenía un aprecio especial entre el panteón de dioses romanos.




 

sábado, 7 de enero de 2017

Doce meses, doce mitos

Jano, el Dios de las Puertas





Inauguramos una nueva sección que nos va a acompañar en este blog durante todo el año, y en la que relacionaremos los nombres de nuestros meses con antiguas historias y personajes míticos.

El primero no podía ser otro que el dios Jano, adorado en la antigua Roma como deidad de las puertas y los comienzos. A Jano se le representaba con dos rostros que miraban en direcciones opuestas, por lo que también recibía el nombre de Bifronte. Una de las caras miraba hacia el pasado, lo que se dejaba atrás, y la otra hacia el futuro que había de venir. Se consideraba que todas las puertas principales de las casas (domus) estaban bajo su protección. Pero Jano no era precisamente un dios menor, y llegó a tener un templo propio en el Foro, cuyas grandes puertas se abrían de par en par en tiempos de guerra, y se cerraban en tiempos de paz. El primer mes de nuestro año, enero, recibe su nombre en honor al dios Bifronte, detalle que se ha conservado mejor en la lengua inglesa (January).