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viernes, 29 de diciembre de 2017

Doce meses, doce mitos



Saturno, el Padre Tiempo

Diciembre era el décimo y último mes para los romanos. De ahí su nombre latino de "December". Como tal, estaba lleno de simbolismo de todo lo que se terminaba y se quedaba atrás. Por eso, mientras que Jano, el dios de los comienzos, estaba representado en enero, diciembre estaba consagrado a Saturno, el dios del Tiempo, padre de Júpiter, Neptuno, Plutón y muchos otros dioses.

Saturno era un dios imponente y terrible, el más antiguo de todos, que devoraba a sus hijos porque había sido profetizado que uno de ellos le arrebataría la soberanía. Fue Júpiter el que logró salvarse con la ayuda de Rea Cibeles, y el que más tarde lo derrotaría y rescataría al resto de sus hermanos. Saturno es, por tanto, el Tiempo que todo lo devora, anciano y poderoso, pero que queda atrás para dejar sitio a nuevos comienzos.

En Roma, en este mes se celebraban en su honor las saturnales, festividades de desenfreno permisivo y libertino. Se cerraban los comercios y las escuelas, se permitían cosas prohibidas durante todo el año, como los juegos de azar, y las gentes se hacían pequeños regalos entre sí. Se aplazaba la ejecución de condenados a muerte, y había libertad para caricaturizar a los más altos cargos de la sociedad. ¡Incluso se invertían los papeles entre el amo y el esclavo!

Como en tantas otras festividades paganas, el cristianismo la absorbió y le dio un nuevo sentido: el nacimiento de Jesús en Belén. Se mantuvo el carácter de días alegres, aunque se restringió mucho la clase de cosas que estaba permitido hacer. Sin embargo, la costumbre de hacerse regalos se mantuvo ¡Afortunadamente!

Con esta entrada, terminamos nuestra sección "Doce meses, doce mitos" en la que hemos hecho un repaso bastante singular a la mitología de la antigua Roma. Como Saturno, dejaremos paso a nuevas ideas y secciones en el año que está a punto de entrar ¡Feliz 2018 para todos!




domingo, 22 de octubre de 2017

Doce meses, doce mitos




Isis y Osiris

Roma no solo adoptó los dioses griegos para su propio panteón, sino que hizo lo mismo con muchos dioses y ritos egipcios cuando ambas culturas entraron en contacto. Gentes pragmáticas como eran, los romanos absorbieron los cultos mistéricos de Isis y su esposo, el dios de los muertos Osiris.

Isis y Osiris eran hijos de Nut, la diosa del Cielo, y Geb, el dios de la Tierra. Ambos reinaron sobre Egipto. A Osiris se le había encomendado el cuidado de las regiones fértiles, mientras que a su hermano Set le habían entregado el estéril desierto. Envidioso, Set decidió acabar con Osiris. Primero lo encerró en un sarcófago, pero Isis consiguió liberarlo. Después, Set lo mató y lo descuartizó, cortando su cuerpo en catorce trozos que desperdigó por Egipto. Isis se lanzó a buscar todos sus pedazos, y cuando los reunió, recompuso a su esposo y sobre su cuerpo muerto concibió a Horus, que estaría destinado a suceder a su padre. Osiris se convirtió en adelante en soberano de la tierra de los muertos.

En Roma, el día 26 de octubre se celebraba la ceremonia de Isis Doliente, por la muerte de su esposo. los misterios osiríacos se convirtieron en una representación de la resurrección de la tierra, y se le equiparó a Dionisos/Baco, el cual también regresó de la muerte en una ocasión.



domingo, 12 de febrero de 2017

Doce meses, doce mitos

Plutón, el Dios de los Infiernos





Febrero es el mes que los romanos consagraron a Plutón, el oscuro dios de los Infiernos. Durante este mes, se realizaban ritos religiosos en honor de Plutón, cuyo objetivo era purificarse (en latín, "februare") en vistas al año que se tenía por delante.

Quizás a alguno le extrañe que unos ritos de "limpieza" interior se hicieran en honor de un dios tan siniestro, pero hay que recordar que Plutón, al igual que en su versión griega de Hades, era también el dios de todas las riquezas que encerraba la tierra, y por lo tanto era otorgador de prosperidad y riquezas. Así, el "februo" sería también una forma de pedir fortuna para el resto del año.





sábado, 7 de enero de 2017

Doce meses, doce mitos

Jano, el Dios de las Puertas





Inauguramos una nueva sección que nos va a acompañar en este blog durante todo el año, y en la que relacionaremos los nombres de nuestros meses con antiguas historias y personajes míticos.

El primero no podía ser otro que el dios Jano, adorado en la antigua Roma como deidad de las puertas y los comienzos. A Jano se le representaba con dos rostros que miraban en direcciones opuestas, por lo que también recibía el nombre de Bifronte. Una de las caras miraba hacia el pasado, lo que se dejaba atrás, y la otra hacia el futuro que había de venir. Se consideraba que todas las puertas principales de las casas (domus) estaban bajo su protección. Pero Jano no era precisamente un dios menor, y llegó a tener un templo propio en el Foro, cuyas grandes puertas se abrían de par en par en tiempos de guerra, y se cerraban en tiempos de paz. El primer mes de nuestro año, enero, recibe su nombre en honor al dios Bifronte, detalle que se ha conservado mejor en la lengua inglesa (January).



viernes, 21 de septiembre de 2012

Leyendas de todo el mundo

Una de las leyendas de mitología clásica más populares 
es la de SATURNO DEVORANDO A SUS HIJOS:





Saturno era hijo de Urano y de Gea. Le profetizaron que uno de sus hijos lo mataría y lo destronaría, por lo que a medida que nacían hijos de su mujer, Rea Cibeles, él los devoraba. Cibeles decidió salvar a uno de ellos, a Júpiter, que cuando nació fue cambiado por una piedra. Saturno se tragó la piedra en lugar del niño y el joven dios Júpiter fue criado en secreto. Cuando Júpiter fue mayor se rebeló contra su padre, le dio muerte y sacó de su interior a todos sus hermanos que habían sido devorados. La leyenda es toda una alegoría puesto que Saturno simbolizaba el Tiempo que a su paso va devorando todas las cosas.