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domingo, 24 de septiembre de 2017

Doce meses, doce mitos



Ceres y los Misterios de Eleusis

Septiembre era para los romanos el séptimo mes del año, tal y como indica su nombre, y era el mes en el que se celebraban los Misterios de Eleusis, una de las celebraciones más importantes dentro de la cultura de la Antigua Roma.

Los Misterios Eleusinos estaban dedicados a Ceres, la diosa de la agricultura equivalente a la Deméter griega. Como tantas otras tradiciones helénicas, fue directamente importada por los romanos, que conservaron su carácter de representación de la muerte ritual de la Tierra en otoño e invierno, y su resurrección en primavera. El propio mito de Proserpina, hija de Ceres, que fue secuestrada y llevada al Inframundo, es una representación de este ciclo vital que debe ser preservado para el mantenimiento de la armonía en el mundo. Según la leyenda, Ceres consiguió convencer a Plutón para que le devolviera a su hija, pero Proserpina había comido unas semillas de granada mientras estaba en el Hades, por lo que se veía obligada a volver allí durante una tercera parte del año.

Eleusis era una ciudad agrícola situada a unos treinta kilómetros de Atenas. Sus misterios celebraban todo el significado del mito de Ceres y Proserpina. La estancia de la hija de Ceres bajo tierra representaría a las semillas que permanecen dormidas a la espera de la primavera, cuando brotan devolviendo la vida y dando alimento a las personas.




jueves, 17 de agosto de 2017

Doce meses, doce mitos

César Augusto, el dueño del mundo




Cayo Julio César Octaviano, llamado después César Augusto, nació el 63 a.C. en Roma, y murió en Nápoles el 14 d.C, a la avanzada edad de setenta y siete años. Era sobrino-nieto de Julio César, el cual lo adoptó y lo nombró su heredero. Aún así, tras la muerte de César tuvo que disputarse el gobierno con Marco Antonio, al cual derrotó gracias a contar contar con mayor apoyo económico y a su propio talento militar. Vencido Marco Antonio, exigió al Senado que lo nombrara cónsul. El Senado rechazó su petición alegando su corta edad (solo tenía por aquel entonces 20 años), por lo que Augusto marchó con sus fuerzas sobre Roma. No tuvo que ejercer ningún tipo de violencia, porque el propio ejército de la ciudad lo apoyaba.

Los años de gobierno de Augusto fueron largos, intensos y turbulentos, con numerosas intrigas palaciegas; también fueron quizás los años de mayor esplendor de Roma. Su historia puede leerse en la obra de Robert Graves, "Yo, Claudio". Fue el primero en proclamarse emperador, y posteriormente dios, erigiéndose muchas estatuas en su honor. También se dio su nombre al que por aquel entonces era el sexto mes del año, después del quinto, julio, dedicado a su predecesor.





viernes, 21 de julio de 2017

Doce meses, doce mitos

El imparable Julio César




El séptimo mes del año (el quinto del calendario romano) lleva el nombre del que quizás es el emperador romano más conocido, a lo mejor por causa de las historias de Astérix. Originariamente, la denominación de este mes era Quintillis. El año 44 a.C. cuando Julio César fue asesinado, se cambió en su honor el nombre del mes. Curiosamente, el propio César había nacido en julio.

Cayo Julio César, según todos los testimonios que nos han llegado, fue un magnífico estratega, político, orador y escritor. Su participación en la Guerra de las Galias (que luego él mismo pondría por escrito en su obra homónima) fue lo que dio la victoria a Roma, así como durante la guerra civil contra Pompeyo.

Sus orígenes fueron bastante humildes, y su biografía es realmente turbulenta y difícil. Gobernó formando triunvirato con Craso y Pompeyo durante los años de la República. Cuando el mando cayó solo en él, propuso reformas radicales para ampliar la influencia de Roma en el Mediterráneo, pero se vieron truncadas con el complot que culminó en su asesinato. Sin embargo, su sucesor, Octavio Augusto (del que nos ocuparemos el mes que viene) tomaría el relevo y se convertiría en el primer emperador.





domingo, 25 de junio de 2017

Doce meses, doce mitos

Juno, la Reina y Madre




Juno es la equivalente a la diosa griega Hera. Esposa y hermana de Júpiter, junto con él y Minerva formaba la Tríada Capitolina, los dioses de mayor rango entre la sociedad romana. En honor a ella se nombró el sexto mes del año. Además, fue madre de dioses tan insignes como Marte y Vulcano.

Entre los romanos, la diosa Juno ostentaba títulos como "Domiduca" ("la que lleva a las novias a su nuevo hogar"), "Interduca" ("la que lleva la novia al matrimonio") o "Lucina" ("la que trae a los niños a la luz"), ya que era la deidad tutelar de los matrimonios y los partos. Su atributo más simbólico era una pluma de pavo real, ya que las manchas de la ostentosa cola que los machos de esta especie lucen serían según los mitos los ojos del gigante Argos, fiel sirviente y centinela de Juno. La diosa le había encomendado vigilar a una mortal, Ío, de la que su esposo Júpiter se había encaprichado. Furioso, Zeus mató al gigante, y Juno puso todos sus ojos en la cola del ave para que, cuando ésta la desplegara, diese testimonio de la iniquidad de su marido.

Porque siendo la diosa de los matrimonios, curiosamente, Juno no llevaba nada bien el suyo. Júpiter acostumbraba a poner los ojos en las muchachas mortales, dando al mundo semidioses como el famoso Hércules, con el que Juno estuvo enemistada toda su vida. Y es que los dioses romanos eran tan humanos o más como los propios mortales.







viernes, 14 de abril de 2017

Doce meses, doce mitos

Venus, la diosa del amor




El mes de abril está dedicado en el calendario romano a la diosa Venus, cuyo nombre griego es Afrofita. Venus es la diosa del amor, la femineidad, y la belleza (el matrimonio y la maternidad quedaban bajo los auspicios de Juno, esposa de Júpiter). Según la mitología, Venus tuvo un origen peculiar, pues nació de la espuma del mar cuando Saturno, padre de Júpiter, le cortó los genitales a Urano, el Cielo, y estos cayeron al océano.

Como sucede con muchos de los dioses grecolatinos, el comportamiento de Venus no siempre fue ejemplar. Por ejemplo, se casó con Vulcano, el dios herrero, cojo y jorobado, mientras amaba en secreto a Marte, el dios guerrero. Cuando Vulcano los sorprendió cometiendo infidelidad, atrapó a los dos amantes en una red irrompible y los paseó para su vergüenza por todo el Olimpo.

Sin embargo, no siempre actúa Venus como una diosa caprichosa y enamoradiza. Fue la madre y protectora de Eneas, uno de los héroes de la guerra de Troya, y uno de los pocos que consiguió escapar a la destrucción de la ciudad (Eneas y su hijo Ascanio eran troyanos, y por lo tanto, del bando perdedor). Venus guió a Eneas en un largo viaje (narrado en la Eneida, de Virgilio) que acabó cuando desembarcaron en las costas de Itálica. Por ello, se considera a Eneas uno de los primeros padres de Roma (aunque los fundadores de la ciudad fueran posteriormente Rómulo y Remo), y por asociación, Venus tuvo un lugar destacado en el panteón romano. César le levantó un templo bajo la invocación de Venus Madre.

Las palomas eran sus aves sagradas, las cuales tiraban de su carro. Sus plantas eran la rosa y el mirto.





domingo, 12 de febrero de 2017

Doce meses, doce mitos

Plutón, el Dios de los Infiernos





Febrero es el mes que los romanos consagraron a Plutón, el oscuro dios de los Infiernos. Durante este mes, se realizaban ritos religiosos en honor de Plutón, cuyo objetivo era purificarse (en latín, "februare") en vistas al año que se tenía por delante.

Quizás a alguno le extrañe que unos ritos de "limpieza" interior se hicieran en honor de un dios tan siniestro, pero hay que recordar que Plutón, al igual que en su versión griega de Hades, era también el dios de todas las riquezas que encerraba la tierra, y por lo tanto era otorgador de prosperidad y riquezas. Así, el "februo" sería también una forma de pedir fortuna para el resto del año.