Para aquellos que decidieron caminar sin rumbo fijo y aterrizaron en un lugar como éste. Aquí tenéis vuestro sitio.
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lunes, 5 de agosto de 2019

Un paseo por Europa

¿Te apetece un viaje para conocer otros países pero ya te has gastado el presupuesto para este verano? ¿Quieres sacarte fotos para que otros se piensen que has estado en París o en Roma, pero no te apetece moverte mucho de casa? Hay una solución para esto, y se llama Parque Europa. Está en Torrejón de Ardoz, en Madrid, y la entrada es totalmente gratis.

En el Parque de Europa pueden encontrarse reproducciones de muchos de los monumentos más emblemáticos: la Puerta de Brandenburgo, la Torre Eiffel, el Puente de Londres, la Sirenita de Copenhague, la Puerta del Sol... Uno puede pasear tranquilamente como en un parque cualquiera, pero disfrutando además de estas curiosas copias a escala. Hay merenderos y puestecillos donde podremos beber o comer algo y, si nos sentimos muy aventureros, hay atracciones como tirolinas, paseos en barca, a caballo y otras más destinadas a los más pequeños. Por la noche el lugar cobra un encanto especial, con los monumentos iluminados; en algunas noches puede verse el espectáculo de la fuente cibernética (que nosotros no pudimos ver, una pena).

En resumen, un bonito plan para la familia (aunque en verano hace un poco de calor) y jugar a hacer un viaje por Europa ¿Te animas?










































































 


martes, 11 de septiembre de 2018

De periplo por Europa

En la última entrada de nuestro periplo por Europa nos habíamos quedado en la montañosa población de Chamonix, a la sombra, casi casi, del majestuoso Mont Blanc. Nuestra siguiente etapa entraba ya en Italia; concretamente, en Milán, capital de la región de Lombardía. Es una ciudad muy grande, la mayor en extensión de toda Italia, aunque al turista ocasional solo le interesará el núcleo principal, donde se encuentran los edificios y obras de interés histórico y artístico.

Imprescindible del todo es ver la catedral, en la Piazza il Duomo. Es una obra monumental, absolutamente imponente. Y si tenéis, como pudimos hacer nosotros, la oportunidad de verla por la noche, mejor que mejor. Por desgracia, no pudimos visitarla por dentro, pero solo contemplar su exterior es una delicia para los sentidos.

Muy cerquita de la catedral encontramos la Galleria Vittorio Emanuele II, donde se encuentran tiendas para comprar productos de lo más caro y exquisito. Las tiendas no nos interesan, claro, pero pasear por el interior de la galería, con la luz dorada filtrándose por su bóveda, es también una experiencia muy chula.

Saliendo de la galería desde la Piazza il Duomo, nos topamos con la estatua de uno de los más grandes genios de todos los tiempos. Nos referimos, por supuesto, al incomparable Leonardo Da Vinci, que preside con su modesta figura la Piazza de la Scala.

Estos son solo algunos ejemplos de los puntos de interés artístico e histórico que podéis encontrar en Milán si paseáis un poco por sus calles. Tampoco puede faltar, como hicimos a mediodía, comer un buen plato de pasta o de queso mozzarella en uno de sus numerosos restaurantes. El Castillo Sforzesco, la Piazza Mercanti o el Parque Sempione fueron algunos de los otros sitios que pudimos conocer, ya que nos dejaron todo el día libres por la ciudad.

Si hay que ponerle algún "pero" al día, fue sin duda el calor que tuvimos que pasar, ya que nos pilló justo en la gran ola de calor que recorrió Europa este verano. ¡Y ojo con los mosquitos! En cuanto empezó a ponerse el sol, se convirtieron en un auténtico azote. Si visitáis Milán en verano, no os olvidéis de echar repelente...

Os dejamos con las fotos de la jornada. Para verlas en grande, solo tenéis que pulsar en el ratón sobre ellas ¡Esperamos que os gusten!

























































































































































































































miércoles, 22 de agosto de 2018

De periplo por Europa

Estas han sido unas vacaciones peculiares. Nos hemos lanzado a la aventura de ver ciudades más allá de nuestras fronteras, y a través de una agencia de viajes, hicimos un recorrido por varios países de Europa. Es un plan distinto a lo que estamos acostumbrados, y por eso estábamos bastante nerviosos e ilusionados, y al final todo salió magníficamente y volvimos con un montón de vivencias y recuerdos gratos.

Pero vayamos poco a poco. En esta y sucesivas entradas os iremos contando mucho de lo que vimos y mostrándoos algunas de las fotos que sacamos. Os prevenimos, sin embargo, que las fotos no llegan a captar todo lo que es estar allí en persona, aunque esperamos que os abran el apetito de ir a ver esos lugares por vosotros mismos.

Nuestra primera parada más allá de los Pirineos fue la ciudad francesa de Toulouse. Cuando llegamos era ya hora de comer, así que buscamos un parque para dar cuenta de unos bocadillos que habíamos preparado. El lugar era acogedor pero ¡hacía mucho calor! Fue el único detalle que habríamos cambiado para que nuestra experiencia por Toulouse fuera un poco más grata y menos "sudorípara".

Una vez comidos, comenzamos nuestra visita de la ciudad. Diligentes como somos, llevábamos algunos de los lugares más importantes anotados, y provistos de un mapa conseguido en una oficina de turismo, nos lanzamos a buscarlos.

Toulouse tiene muchos edificios monumentales. Por desgracia, algunos de ellos los encontramos cerrados, y no pudimos verlos por dentro. Aun así, edificios como la Basílica de Saint-Sernin, la Catedral de San Esteban con sus magníficas gárgolas o el Convento de los Jacobinos son dignos de contemplarse por fuera. Por si fuera poco, callejeando pueden encontrarse pequeñas joyas artísticas aquí y allá, como si jugaran al escondite con el turista.

Cansados pero satisfechos, y con la idea de que nos esperaban muchos más días por delante, nos fuimos al hotel. Ya os contaremos los días que llegaron después; de momento os dejamos con algunas fotos, que podéis agrandar haciendo clic sobre ellas para poder verlas mejor.



















































































































domingo, 5 de marzo de 2017

Hoy visitamos...

... La Casita del Príncipe y El Monasterio de El Escorial. Son dos lugares próximos que todo el mundo debería ver al menos una vez en su Vida. Ya que se dice que El Monasterio de El Escorial es la octava maravilla mundial. Felipe II ya en su época se encargó de engalanar este sitio y ponerlo en el mapa. 

Durante el paseo por La Casita, el paraje estaba cuajado de Naturaleza a raudales. Y, como no podía ser menos, nos fuimos fijando en muchos detalles (aves, plantas, hongos...) y también haciendo bastantes fotos. Os dejamos con algunas de ellas; se trata tan solo de una pequeña selección...