Ver a estos dos genios de la comedia y la música en acción es uno de los grandes placeres de la vida, no importa el tiempo que haya pasado desde entonces.
Con este título podríamos estar refiriéndonos a una amiga a la que le hemos comprado un bolso, un collar o algo parecido, pero no, no es ese tipo de "complementos".
Hoy, mientras explicaba el complemento indirecto del análisis sintáctico e iba poniendo algún ejemplo, salía resonando en mi cabeza el PARA ELISA de Beethoven. Lo siguiente al llegar a casa: he ido a coger la flauta dulce del cole y sacar la melodía de oído. Hubiera sido mejor contar con un piano, pero no siempre se puede tener todo... iré metiendo dinero en una hucha...
Con la película que os recomendamos hoy nos gustaría que conocieseis una historia real de un gran músico que no tuvo un reconocimiento profesional acorde con sus capacidades. Tampoco su vida transcurrió por lo que se dice un camino de rosas. Hablamos de:
En Latinoamérica recibió el título de "Claroscuro". En España fue "El resplandor de un genio". Y es que el brillo de David Helfgott era resplandeciente aun con momentos de oscuridad.
Todo un niño prodigio que tuvo una infancia marcada por el estricto control de su padre, que le desencadena varias crisis nerviosas ya de adulto. Con gran talento musical, ingresa en la Royal College of Music. Tras las presiones a las que se ve sometido desarrolla una enfermedad mental. Pero conoce el amor en una mujer, Gillian, que lo comprende y lo devuelve a la sociedad para que el público pueda disfrutar con su música.
Bajo la batuta de Scott Hicks y con Geoffry Rush al piano, Shine es un canto a la genialidad tras el declive. Película bien correspondida en cuanto a premios, fue muy merecido el Óscar para Rush como mejor actor. Mención especial para la banda sonora, una auténtica joya. La música clásica renace al compás de los acordes de Rachmaninov o el violín de Vivaldi.