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miércoles, 21 de marzo de 2012

Maestras recuperadoras de cuentos

Cuando nos enteramos de esta iniciativa que están llevando a cabo un grupo de maestras abuelas para acercar los cuentos a las clases, nos quedamos maravillados.

Los profesores, como buenos comunicadores que somos, podemos contribuir a que los niños y niñas sigan conociendo aquellas historias que antes siempre eran contadas al amor de la lumbre.

Nosotros, sin ser abuelos todavía, ya hemos probado muchas veces la experiencia. Decir que es de lo más gratificante es decir muy poco. Todas las caritas, miradas y sonrisas que despiertan tus palabras al compás de un cuento bien narrado hacen de ese momento algo mágico.

Nuestro gran aplauso va para este entusiasta grupo de maestras jubiladas, que en su afán de seguir enseñando, dan lo mejor de sí mismas. 




Todo un ejemplo para el colectivo de Educadores.





viernes, 16 de marzo de 2012

Palabras más, palabras menos

Las palabras, como protagonistas indispensables del lenguaje, lo invaden todo. No nos damos cuenta, pero sin querer van llenando nuestros días. 

Algunas de estas palabras son arrojadas sin más cual fiera en un circo romano y salen a embestir conciencias, inquietudes. Otras se resguardan en los mimos de poetas y escritores, de cuentacuentos y actores, para engrandecer los sueños de quien las recibe.

Atentos a muchas conversaciones que fluyen de gente sin ningún pelo en la lengua, nos quedamos boquiabiertos cuando escuchamos a voces algo tal que así:


"Contra más pienso de que 
me se ha caído la amoto al suelo, 
más tardaré asin en llegar ande me manden". 


La mueca de después da un gran vuelco a nuestras caras, lo siguiente un signo de interrogación descomunal. 

Otras veces llegan a nuestros oídos palabras con una melodía contagiosa, logrando despertar el oído dormido con suavidad.

Una de nuestras favoritas es ENCARAMAR. Leyéndola de seguido el sentido que tiene es aquello de subir a un lugar alto y difícil de alcanzar. Como muchos ideales, como muchas palabras que asumen el reto de llegar lejos y se encaraman en nuestra rutina. Volvemos a leer: ENCARAMAR. Y entonces sentimos el vaivén de unas olas que nos hacen ver de frente el mar, como si esa feroz embestida fuera un dulce mecer de su esencia. 



TODAS LAS PALABRAS              
               TIENEN UNA HISTORIA QUE CONTAR