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martes, 10 de mayo de 2011

La balsa de piedra

Si no habéis tenido oportunidad de leer todavía ningún libro de José Saramago aún estáis a tiempo. El de "la balsa de piedra" es una buena recomendación para iniciarse.
 



La Península Ibérica se ha desprendido de Francia por los Pirineos y, tras separarse también del Peñón de Gibraltar, se dirige a la deriva como si de una almadía se tratase. En su curso por el Océano Atlántico corre el riesgo de impactar contra las Azores y no se sabe qué ocurrirá si llega a las costas de Estados Unidos.

Ante el acontecimiento la gente reacciona de diferente forma: hay algunos turistas que acuden atraídos por el fenómeno. Muchos ciudadanos asustados huyen al extranjero ante la incertidumbre de no saber hacia dónde se dirigen. Los habitantes de las Azores son evacuados, y los que viven en zonas costeras de Portugal próximas a estas islas migran igualmente. Como España y Portugal continúan su camino por separado sin el resto de países de Europa, se plantea el dilema de cómo actuar a partir de entonces, si finalmente habrá que romper las relaciones diplomáticas con estos países o no. Por otra parte no se sabe cómo sería la acogida por parte de los estadounidenses si la balsa de piedra llegase a alcanzar su territorio.

En esta situación Saramago introduce a cuatro personajes con vidas normales, aunque a cada uno de ellos les ha ocurrido algo extraño y sin explicación aparente:

Joaquím Sassa es un portugués que yendo por la playa lanzó una piedra y cayó mucho más lejos de lo que podía haberla arrojado. Otro portugués, José Anaiço, es seguido por una bandada de estorninos. Hay también un andaluz, Pedro Orce, que siente cómo tiembla el suelo bajo sus pies. Y una mujer, Joana Carda, que el mismo día que ocurrió la separación de la Península Ibérica de los Pirineos dibujó una raya en el suelo con un palo y ya no puede ser borrada.

¿Desenlace? SORPRENDENTE. O mejor... IMPACTANTE.




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