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miércoles, 28 de octubre de 2020

Bichitos que dan miedito...


Hay que reconocerlo. Tienen mala fama y a mucha gente no les gustan con esos pequeños (y numerosos) ojitos negros y sus ocho patitas largas. La aracnofobia es casi un miedo instintivo arraigado en nuestra mente. Pero no es para tanto. Las arañas no atacan a la gente (a no ser que éstas intenten cogerlas o las molesten mucho), y realizan una labor importante quitando de en medio algunos insectos molestos. Por si fuera poco, algunas son auténticas maestras tejedoras y realizan verdaderas obras de arte con sus telarañas. ¿A que no son tan terroríficas como parecen?



miércoles, 18 de marzo de 2015

Leyendas del mundo

El mito de Aracne





Cuentan que en la Antigua Grecia, en Lidia, vivió una habilidosa muchacha de nombre Aracne. Lidia era famosa por el tinte púrpura que producía y la calidad y hermosura de sus tapices, y Aracne, desde muy pequeña, se reveló como digna hija de la tierra que la vio nacer. Eran tan diestros sus dedos y ella tan aplicada a su arte, que sus obras no tenían par entre los demás artesanos de Lidia.

Aracne era consciente de su maestría, y se propuso tejer un tapiz como nadie lo hubiese visto antes, un tapiz en el que apareciesen las historias de los mismos dioses, su lucha contra los titanes, el reparto del mundo entre Zeus, Hades y Poseidón, el castigo de Prometeo y cien historias más, tan bellamente plasmadas y entretejidas, que nadie pudiese quedar indiferente ante su trabajo. Y como Aracne unía su enorme imaginación a un carácter resuelto, al cabo de un tiempo trabajando en su telar mostró en la plaza de la ciudad su obra finalizada.

Y era en verdad una maravilla digna de ver. Todo el mundo se quedaba con la boca abierta contemplando las escenas a las que los dedos de Aracne habían dado vida. Y como quien más, quien menos, dedicaban a la muchacha elogios y palabras de alabanza, Aracne fue envaneciéndose cada vez más. Cuando alguien le comentó que era una aventajada alumna de Atenea, Aracne respondió:

"Oh, es cierto que Atenea me enseñó a dar las primeras puntadas y a usar la lanzadera, pero más allá de eso, el talento es todo mío."

Estas palabras llegaron a la diosa, que, movida por la curiosidad, bajó a ver con sus propios ojos el tapiz. Aracne, consciente de que estaba siendo juzgada por el más alto tribunal posible, guardó silencio. Atenea observó la obra consternada: ella esperaba ver el trabajo aceptable de una chiquilla habilidosa, y se encontró con algo muy superior. Y aunque al principio intentó aparentar indiferencia, poco a poco la ira y la envidia iban asomando a sus facciones, y, digna hija de Zeus, estalló en un arrebato de cólera, rompiendo el tapiz en jirones.

Aracne huyó terriblemente asustada, y no viendo dónde poder esconderse, se subió a un árbol. Pero no hay forma de escapar de las palabras pronunciadas por una diosa airada:

"Sigue tejiendo, insolente Aracne; pero estarás siempre colgada, y para escarmiento de tus descendientes, caiga sobre ellos el mismo castigo que hoy te has ganado."

Y Aracne quedó convertida en araña, destinada a crear día tras día laboriosos trabajos de fina seda en los que nadie repara nunca.






domingo, 18 de agosto de 2013

Andamos enredados

Mientras tejemos ideas, nos hemos acordado de otra afanosa artesana que también se dedicaba a lo mismo.







Incluso una tela de araña puede contarnos una historia... Pues tenéis que saber que las arañas son tejedoras por culpa del orgullo de una mujer, de nombre Aracne, que vivió en la Grecia mítica. Aracne, joven, hermosa y diestra en el arte del telar, osó decir que sus trabajos eran mejores que los de la diosa Atenea. Enojada (y algo intrigada) Atenea bajó a comprobarlo con sus propios ojos. Algunos dicen que se burló de los tapices de la muchacha; otros, que a las palabras de Aracne no le faltaban razón. Sea como fuere, Atenea se enfureció, y transformó a la mujer en una araña, diciendo:

"Sigue tejiendo, pero teje para ti sola. Tu hilo será ahora mil veces más sutil, tu tela mil veces más delicada; pero pocos repararán en ella, y creo que nadie volverá a compararte con los dioses".







viernes, 23 de marzo de 2012

MOnsteRs HigH

No, por muy raro que parezca no vamos a hablar sobre la nueva colección de muñecas góticas que han causado furor durante las navidades. 

La anécdota curiosa por la que hemos puesto este título a esta entrada es porque hoy se nos ha colado en clase una araña que ha sido el terror de todos los niños. "¡Ahhhhhhh!" decían muchos. Peor ha sido cuando, en lugar de arrearla con la escoba, lo que he hecho es cogerla con las manos y dejarla sobre el seto del jardín que tenemos al lado... TERRORÍFICO.

Vamos, que un verdadero espanto... y luego se pasan el día jugando con esas muñecas feuchas...



¡Esto sí que es un monstruo!




jueves, 16 de febrero de 2012

¿SABÍAS QUE...? De arañas II

Como con la primera entrada en la que hablábamos de arañas se nos quedaron muchas cosas en el tintero, hoy seguimos con esta segunda parte para continuar un poco más con el tema.

Todas las especies de arañas pueden producir seda, pero no todas pueden hacer telarañas.

La araña más grande del mundo es la conocida como Mygala (Theraphosa blondii). Este "bichillo" puede llegar a alcanzar entre unos 28 ó 30 centímetros de longitud, contados desde los extremos de sus patas extendidas, y pesar más de 100 gramos. Son bastante agresivas y capaces de emitir un ruido silbante, conocido como estridulación, cuando se les acerca algún enemigo.

No os asustéis, la araña de la cual veis esta foto que hemos hecho no es ninguna de estas Mygalas, es una araña del género Lycosa. Tampoco es precisamente lo que se dice pequeñita...




jueves, 19 de enero de 2012

viernes, 19 de agosto de 2011

¿SABÍAS QUE...? De arañas

Uno de los días que pasamos por Asturias, nos encontramos dentro de la casa donde estuvimos alojados a una araña que nos llamó mucho la atención por lo grande que era. 


Lo siguiente fue coger un tarro de vidrio y un papel para llevarla a un sitio con más vegetación. Cuando hay algún mosquito, mosca, avispa o similar, también los rescatamos siempre y los ponemos a salvo de zapatazos o matamoscas. Se trata de coger un bote, recipiente o algo parecido (y no tiene por qué ser estrictamente de cristal) que tenga una abertura. Ponemos el bichillo dentro del frasco y por debajo interponemos una hoja de papel, periódico o semejante, y lo sujetamos. Cuando abramos la ventana o salgamos a la calle, basta con retirar el papel y dejar libre al animalillo.



Para que veáis cómo lo hicimos y lo grande que llegaba a ser nuestra araña, ponemos esta foto, un poco desenfocada por la escasa luz que teníamos y además hacerla con una cámara compacta. 


Lycosa tarentula


Para que sepáis alguna curiosidad sobre estas afanosas tejedoras, deciros que algunas arañas son cazadoras submarinas, y usan una telaraña para cubrirse con una burbuja de aire y así respirar bajo el agua.


Por si fuera poco, el hilo de una telaraña puede llegar a ser cinco veces más resistente que un filamento de acero de igual grosor.


La naturaleza siempre nos enseña cosas ;-)