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martes, 10 de marzo de 2015

Aculturra científica

Corrigiendo exámenes estos días es evidente que se encuentran numerosas faltas de ortografía entre los folios escritos. Es habitual, aunque no debería ser normal. Nuestros alumnos cometen estos errores básicamente por la escasez de su tiempo dedicado a la lectura y por el uso de los teléfonos móviles en su día a día. Que nuestros chavales de instituto fallen tiene un pase, por decirlo así, es casi comprensible. Pero leer algunos contenidos o escritos publicados en páginas de cierta relevancia científica o que acuñan un prestigio y comprobar que están llenos de faltas, nos chirria bastante y nos hace plantearnos la duda de si eso está escrito así, cómo será lo demás...
 
Términos habituales como confundir aún de adverbio de tiempo (todavía) con aun de la palabra aunque o porque-porqué-por qué o sino y si no, dónde y donde, comerse letras de las palabras... son varios ejemplos recurrentes en algunos contenidos "científicos". Si a nuestros niños les podemos quitar hasta 2 puntos de un examen por las faltas (y las tildes también se consideran como faltas de ortografía), ¿qué hacemos con los que cometen estos errores en textos de "categoría", les ponemos un expediente o les hacemos estar echando horas extra para compensar? Y ya si nos metemos con el uso de los signos de puntuación adecuados no terminamos nunca de contar error tras error...
 
Ser científico está muy bien, pero no hay que olvidar que ser especialista en una materia no quita cumplir con los requisitos mínimos de cultura. Si no es así, ¿a dónde vamos a llegar?, tal vez no estemos muy lejos de una "aculturra científica", pero, como todos nos entendemos, ha sido simplemente un tecnicismo, para acuñar una nueva publicación, porque nos urge eso de publicar, aun sin ser los únicos...




 
 






lunes, 29 de abril de 2013

Subiendo el listón para selectividad

Ya queda poco para que los alumnos de 2º de Bachillerato acaben este curso y tengan casi encima los exámenes de selectividad. Como siempre nos gusta que pongan especial atención ya no solo al temario que tienen que estudiarse, sino también a otras cosas muy importantes como la ortografía, la expresión escrita y la coherencia textual y la pulcritud del ejercicio que entregan, les estamos recordando que deben escribir bien, sin lo que suelen poner cuando usan el Iphone y otros dispositivos similares. Su nota podría variar en función del número de faltas de ortografía que tengan en el ejercicio.

Pero no solo los estudiantes deberían prestar más cuidado y vigilar esto, constantemente nos encontramos errores bastante recurrentes entre gente adulta y que se supone que tiene un nivel o prestigio en lo que publica. Así lo de confundir "sino" (conjunción adversativa o sustantivo equivalente a destino) y el "si no" (preposición condicional más adverbio de negación) es más que típico.

Más ejemplos similares: "donde" (relativo) y "dónde" (adverbio de lugar o interrogativo), "cómo" (adverbio de modo) y "como" (comparativo, conjunción, primera persona del singular del presente de indicativo del verbo comer) "este" (determinante que va junto a un sustantivo) "éste" (pronombre que va en lugar de un nombre) son algunas de las faltas ortográficas más comunes debido a que la gente no es capaz de distinguir cómo usar cada una de estas palabras que llevan tilde diacrítica para destacar su diferente significado. 

Y si nos quedamos con otras faltas que no siempre se deben a la colocación o no de tilde en las palabras, ver cosas mal escritas como "exhuberante", "estuvistes", "por qué" junto o separado y con o sin tilde, "deshecho" o "desecho"," fé", "fué", "dió" o "tí" que nunca se escriben con tilde, "preveer" que no existe, "visicitud" y tantísimas otras cosas que se ven por ahí, te hacen pensar si con el tiempo terminaremos plasmando palabras en un papel o en un ordenador escritas de una manera muy diferente a cómo las decimos o lejos de la intención por la cual son pronunciadas.

Hay gente que hasta pone faltas en sus nombres o apellidos o en su currículo, en notas de prensa o en escritos oficiales; esto es para pensar si realmente estamos concienciados de la importancia que tiene fijarse más. Y ya si hablamos del uso de signos de puntuación y cómo se deben emplear cada uno de ellos el descontrol es aún mayor.

Hay que escribir bien, o por lo menos intentarlo. Nada de dar patadas al diccionario... nosotros somos de ciencias y nos gusta hacerlo. Porque podrían darse equívocos como este ejemplo que os contamos hace un tiempo... no es únicamente cuestión de sacar más nota en selectividad. 



LA LENGUA ESTÁ VIVA... 
¡NO LA ESTROPEES!











lunes, 4 de marzo de 2013

Algunas perlas de exámenes... ¡ UY !

Además de dar nuestras clases en el aula, los profes siempre nos traemos tareas para terminar en nuestros "ratos libres". Entre algunas de esas cosas que nos toca hacer está corregir exámenes. A veces se nos juntan muchas hojas por revisar y parece que va a ser un trabajo algo aburrido. 

Pero, cuando encuentras perlas como las que os enseñamos, parece obligado esbozar una sonrisa... (O no... se trata de chavales que serán los que nos releven en el futuro...)


Y, entre numerosas faltas de ortografía (aunque viendo cómo escriben algunos adultos esto no es lo peor de todo), errores en conceptos no entendidos e intentos de convencer al profe de que "he estudiado, pese a que no hay muestras de ello", pasamos revista a lo que nos dejan escrito en los exámenes y nos encontramos con sutiles genialidades como éstas:





AHÍ ESTÁ EL QUID DE LA CUESTIÓN...

¡ Ayyyyyy ! (Eso duele...)






 ¿DÓNDE VA A SER SI NO?

Como las muñecas rusas 







 FALLOS DE MEMORIA...

Pérdida de lapsus (¿Ein?)






Y PARA LA PRÓXIMA...
¿CÓMO SE CONTAMINAN LAS AGUAS?


Es para (...)  y no echar gota - LITERAL






viernes, 6 de julio de 2012

A-cultura científica

SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA

Esta conocida frase, acuñada hace varios siglos por el filósofo Sócrates, supuso un gran cambio en la forma de entender al ser humano en relación al conocimiento de sí mismo y su capacidad de aprender y de dudar de todo. Esta afirmación ha servido de motivación ya no solo en el ámbito del pensamiento filosófico, sino que en el mundo de la ciencia ha sido un buen hilo conductor para abrir nuevos caminos hacia muchos proyectos. 

Igual que los filósofos son un poco científicos, los científicos de hoy en día deberían de tener también un poco de filósofos. Y un poco de humanistas y de lingüistas. 

La Filosofía es en sí misma una gran ciencia que intenta dar razonamientos al pensamiento humano para que sea capaz de abstraer su mente, dando explicación a muchos conceptos de la realidad y del mundo de las ideas y los sentimientos. En esta búsqueda de respuestas, la Filosofía entonces es una buena guía para que nuestros investigadores puedan dotar a sus experimentos de mayor abstracción.

Es fundamental también que el científico no pierda de vista la parte humanista de la ciencia. La ciencia ha de evolucionar en favor del ser humano siempre y cuando la ética y la moral no contrarresten sus investigaciones. Todos conocemos casos donde entran en conflicto estos términos; el científico debe conocer y respetar el código moral que prevalece. El estudio de la sociedad en su conjunto y de forma particular, hace de la labor científica algo mucho más rico.

El lenguaje y la ciencia deben de ir de la mano igualmente. Ya no solo para evitar y superar posibles malentendidos o errores en sus publicaciones, el dominio de una lengua abre muchas puertas. En el caso contrario las cierra. Si en una exposición oral el ponente no cuida bien de su lenguaje, por mucho que su discurso esté lleno de coherencia, será relegado a un segundo plano. Peor será si en un texto científico la parte de la redacción es pobre, está llena de faltas de ortografía o de errores gramaticales. Por mucho que la parte estadística sea intachable, el científico ha de cuidar de igual manera su expresión escrita.

Nosotros, como profesores, estamos bastante acostumbrados a tener que corregir cantidad de faltas de ortografía y muchas barbaridades que ponen tus alumnos en sus ejercicios, ya no nos pilla por sorpresa. Ahora bien, cuando estás leyendo un texto que se trata de una publicación con prestigio o de una investigación puntera y te encuentras con soberanas patadas al diccionario, ahí ya no es tan fácil pasarlo por alto. Hemos visto con frecuencia leísmos constantes, al igual que laísmos o loísmos. Por no hablar de frases sin ninguna coherencia gramatical o de tildes que desaparecen sin saber cómo. 

Alabamos todas las investigaciones que logran aunar estas consignas; las demás siempre tendrán algo pendiente. Y por si alguno/a de vosotros/as sois científicos y estáis leyendo esta entrada, en "SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA", ese "SOLO" ya no se escribe con tilde. Por si queréis poneros al día, aquí tenéis la explicación.