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lunes, 1 de agosto de 2022

¿Por qué decimos...?

Dar la murga

Dar la murga es una forma especialmente pesada de ser pesado. Todos conocemos casos de "conversadores" que en realidad son monologuistas enamorados de su voz y de los que no conseguimos deshacernos hagamos lo que hagamos. ¿Sabías por qué de esas personas se dice que "dan la murga"? La murga es un género musical o teatral, al estilo de una chirigota, donde unas cuantas personas tocan variados instrumentos a menudo con más entusiasmo que arte. Tener de forma insistente a uno de estos grupos junto a la oreja es, desde luego, tan apetecible como uno de esos conversadores pelmazos.




domingo, 15 de marzo de 2020

¿Por qué decimos...?

Poner los cuernos

Todos hemos escuchado alguna vez esta expresión, siempre referida a la situación en la que uno de los miembros de una pareja le es infiel al otro. A lo mejor os habéis preguntado de dónde viene este dicho, y si tiene algo que ver - teniendo en cuenta lo que es - con el diablo. Bueno, como suele suceder, hay varias versiones sobre su origen, pero ninguna tiene que ver con el cornudo señor del infierno.

La primera versión se refiere al hecho de que en la Edad Media muchos nobles europeos ejercían el llamado "derecho de pernada", esto es, podían acostarse con cualquier recién casada en su primera noche de bodas. Como la puerta de las casas de estos nobles solía estar adornada con las cornamentas de ciervos cazados, pudo haberse establecido una relación entre ambas cosas.

La segunda versión tiene que ver con que en México se usa la palabra "buey" para referirse a personas tontas y poco viriles, y de ahí que "poner los cuernos" a alguien sea otra forma de llamar "buey" a alguien.

La tercera versión quizás sea la más curiosa y divertida. En uno de los cuentos del "Libro del Buen Amor" del Arcipreste de Hita, se narra la historia de un pintor que debe partir a un largo viaje, y antes de hacerlo le pinta a su esposa un pequeño cordero bajo el ombligo. Mientras está fuera, la mujer le es infiel, y a causa de los "ejercicios" con el amante, el dibujo se borra. El amante intenta arreglar el desliz repitiendo el dibujo, solo que se despista y en lugar del cordero pinta un carnero. Cuando el pintor regresa, se extraña obviamente del cambio, y cuando le pregunta a su esposa, esta le dice que en los dos años que ha estado lejos, lo lógico era que al cordero le hubiesen crecido los cuernos...




lunes, 28 de octubre de 2019

¿Por qué decimos...?

Perico el de los Palotes

En el lenguaje coloquial, aludir a Perico el de los palotes es lo mismo que referirse a Fulano de Tal o a Mengano, es decir, personas indeterminadas; un cualquiera, como quien dice. La expresión ya se usaba en el siglo XVII, aludiendo a un personaje que según Covarrubias, era un tonto que solía ir con dos palos. Por eso el dicho pasó a denominar a cualquier mindundi de poca importancia.

Lo curioso es que sí existió un Perico el de los palotes real. Se trataba de una mujer. ¡Que sí, que sí! Nada menos que la corresponsal de guerra Carmen de Burgos, la primera española en ejercer este peligroso oficio. Escribió más de cien novelas y numerosos artículos y columnas para el diario "El Heraldo de Madrid". Como en aquella época no estaba muy bien visto que una mujer ejerciera el periodismo (¡y encima era divorciada!), firmaba sus trabajos como "Perico el de los Palotes", como dando a entender que no importaba quién presentaba la noticia, sino que era la noticia en sí lo importante. Toda una lección de humildad.





lunes, 15 de abril de 2019

¿Por qué decimos...?

Romperse la crisma

"Romperse la crisma" es una expresión que se usa como sinónimo de darse un fuerte golpe en la cabeza (que no tiene por qué acabar con una brecha necesariamente, a pesar del dicho). La duda está en ¿por qué la palabra "crisma" se utiliza para referirnos en este caso a la cabeza?

Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española el significado de esta palabra, veremos que hace referencia a una "mezcla de aceite de oliva y bálsamo", considerado como un símbolo de fuerza y dulzura en la cultura cristiana. La relación con la cabeza la tenemos después, cuando se explica que ese aceite se usaba (y en algunos casos se sigue usando) para ungir en bautizos, confirmaciones, ordenar a presbíteros u obispos e incluso para consagrar iglesias. De ahí, de ese gesto de mojar la cabeza con el aceite, pasó a usarse "crisma" para referirse a la primera.





lunes, 14 de enero de 2019

¿Por qué decimos...?

Cabrearse

Hace poco que hemos empezado el año, y no es cuestión de cabrearse, que, como todos sabemos, significa "cogerse un enfado de los buenos". Así que hemos decidido averiguar de dónde venían los "cabreos" originales, que, todo sea dicho, y para sorpresa de todos, no tenían que ver en nada con las cabras ¡sino con una ley de tiempos de Alfonso XI de Castilla!

En aquella época existía el "cabreo" o "cabrevación" bajo el significado de "censo de terrenos y fincas sujetos al pago de cargas reales o nobiliarias". Vamos, lo que viene a ser un impuesto por trabajar terrenitos. La palabra venía del latín "capibrevum" (recuperar en breve), ya que era un beneficio que se recibía a corto plazo a cambio de la concesión de tierras por parte del rey a campesinos. Así, en aquella época no era raro hablar por ejemplo del "cabreo de la Orden de Malta", que no era que los templarios estuvieran de pésimo humor, sino que el monarca de turno les había dado parcelas para que las cultivaran y sacaran beneficios de ellas.

¿Y por qué pasó a tener un retintín tan negativo? Porque te puedes imaginar que a los campesinos no les hacía gracia pagar, y que en más de una ocasión hubo revueltas sangrientamente reprimidas por culpa de estas tasas. Con el tiempo, y hasta la actualidad, los cabreos y los impuestos acabaron por ir siempre juntos.






lunes, 17 de diciembre de 2018

¿Por qué decimos...?

Navidad

¿Sabes de dónde viene la palabra "Navidad"? Proviene nada menos que del latín (como tantas otras) "nativitas", que significa "nacimiento", por motivos obvios. Aunque hay que aclarar que la fecha del nacimiento de Jesús de Nazaret no es algo que esté documentado, sino que el papa Liberio en el año 354 dictaminó esta fecha como la celebración del nacimiento de Cristo para hacerla coincidir con la fiesta de origen romano que honraba al dios Mitra (no era la primera vez que la Iglesia recurría a este truco de fusionar una fiesta cristiana con otra pagana para absorberla).

Por otro lado, la palabra latina "nascere" (nacer) proviene a su vez del griego "nascor", cuyas raíces se hunden en las más antiguas lenguas indoeuropeas y que también ha originado vocablos como "nación" o "naturaleza".

En francés, la navidad se llama "Noël" (ahora ya sabes también el porqué del "apellido" del señor gordote de rojo y barba blanca) que proviene casi casi de la misma raíz, pero en este caso las palabras latinas son "natalis dies" (día del nacimiento). La palabra Noël ya se usaba en el siglo XII en manuscritos normandos.








viernes, 30 de noviembre de 2018

¿Por qué decimos...?

El origen de la palabra "siesta"

Ah, la siesta... esa magnífica costumbre de echarse un ratito después de comer y (supuestamente) de haber estado trabajando durante la mañana (aunque esto último no es requisito necesario). Un breve sueño parece devolver las fuerzas y la frescura para afrontar lo que la tarde traiga por delante...

¿Te has parado a pensar de dónde podía venir el nombre de tan sana costumbre? Pues curiosamente tiene sus raíces en el ámbito monacal. En las órdenes medievales, las horas del día se dividían según las tareas que tocaba desempeñar en cada una de ellas. Pues bien, una de las Reglas de San Benito establecía que debía guardarse reposo después de la "hora sexta", que coincide con el mediodía, la hora de más calor. Así, "sextear" fue el equivalente de reposar durante esta hora, y "hacer la sexta" fue convirtiéndose poco a poco en "hacer la siesta" ¡Qué cosas!






martes, 31 de julio de 2018

¿Por qué decimos?

Hace un sol de justicia...

Ahora que estamos en pleno verano seguro que has escuchado esta expresión, sobre todo si vives en un país cálido. Su significado está claro: si hace un sol de justicia es que hace MUCHO calor, pero ¿de dónde viene esta expresión?

Parece ser que su origen viene de una antigua forma de castigo, aplicada por muchas culturas, desde los egipcios hasta la Inquisición española y muchas sociedades adoradoras del sol. El castigo consistiría, precisamente, en inmovilizar al reo a pleno sol durante días y días (o hasta que el cuerpo aguante) sin agua ni sombra, exponiéndolo a la "justicia divina". Lo cierto es que muy pocas personas - culpables o inocentes - podían resistir este tormento sin deshidratarse, sufrir quemaduras o golpes de calor, así que es dudoso que se trate de un sol verdaderamente justiciero...





jueves, 3 de mayo de 2018

¿Por qué decimos...?

"Jesús" cuando alguien estornuda...

Esta palabra, que todavía hoy en día decimos cuando alguien estornuda (en algunos países también se dice "Salud", tiene curiosamente su origen (pagano) en la Grecia de Aristóteles e Hipócrates, quienes explicaron que su uso estaba justificado para bendecir a quienes estornudaban porque algo perjudicial les había entrado por la nariz. "¡Que Zeus te salve!", decían entonces.

Más tarde, se extendió la creencia entre los romanos de que al estornudar el cuerpo intentaba eliminar a malos espíritus y demonios o a posibles enfermedades, por lo que se exclamaban diferentes bendiciones.

Por último, los cristianos empezaron a utiliza la expresión ¡Jesús! Cuando en el siglo VI, tras una importante epidemia, el papa Gregorio I recomendó a todos los creyentes de la época que, ante un estornudo, se hiciese de inmediato una invocación "¡Jesús!" o "¡Que Dios te bendiga!" (obviamente, ganó "¡Jesús!", que es más corto...)




viernes, 16 de febrero de 2018

¿Por qué decimos...?

Con la Iglesia hemos topado...

Esta expresión viene de una cita extraída del segundo libro de "El Quijote", y se utiliza para referirse peyorativamente a instituciones poderosas, normalmente intocables y que resultan un obstáculo en el camino de uno.

La cita (a la que a veces se le añade la coletilla "Amigo Sancho") está sin embargo mal entresacada. Puede comprobarse que en original dice "con la iglesia hemos dado" (fíjate además que pone "iglesia", no "Iglesia" haciendo referencia a un edificio, no a la institución) y la dice Don Quijote cuando, en el pueblo del Toboso, andan buscando él y Sancho el supuesto palacio de la "Señora de sus pensamientos":

“Hallemos… el alcázar -replicó don Quijote-… Y advierte, Sancho, o que yo veo poco o que aquel bulto grande y sombra que desde aquí se descubre la debe de hacer el palacio de Dulcinea”.
“Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
“-Con la iglesia hemos dado, Sancho-”






martes, 14 de noviembre de 2017

¿Por qué decimos?


Empleamos la expresión “hacer algo a posta” para indicar que algo se hace a propósito o expresamente para cierto fin. Por ejemplo: "Seguro que tu hermana te ha dejado a posta las llaves a la vista para que te acuerdes de cogerlas". ¿Te has parado a pensar alguna vez de dónde viene este dicho? (que, por cierto, se escribe separado, y no tiene nada que ver con apostar).

La palabra "posta" deriva del italiano, y ésta a su vez del latín, cuyo significado es "posada".
Antiguamente, en las posadas que estaban a lo largo de los caminos, había caballerías preparadas para el repuesto de carros y tiros y también para que los empleados de un primitivo sistema de correos tuvieran caballos de refresco y así continuar su camino hasta llegar al destinatario sin tener que esperar a que sus propios caballos repusieran fuerzas.

Se cree que fueron los persas los primeros que implementaron este tipo de comunicación, pero no como servicio público, si no para uso exclusivo de su gobierno.

Dado que la finalidad general de "ir a la posta" era la del recambio de los caballos, con el tiempo comenzó a entenderse como una acción realizada para ese propósito y con la eliminación del artículo, quedando como "ir a posta" y con el significado conocido, ha llegado a nuestros días.





domingo, 29 de octubre de 2017

¿Por qué decimos?

Despedirse a la francesa

Decimos que alguien se despide "a la francesa" cuando se marcha de un lugar sin decir nada, ni avisar. Parece ser que el origen de esta expresión proviene del hecho de una costumbre que surgió en la alta sociedad del siglo XVIII, de retirarse de una reunión sin despedirse de los anfitriones, llegando a considerarse de mala educación hacer lo contrario. Con el tiempo, se regresó a la normalidad, a aquellos que persistían en la costumbre de marcharse "sans adieu" (sin adiós), se les reprochaba que se despidieran "a la francesa".

Lo curioso es que en Francia existe el dicho de "filer à l'anglaise" (marcharse a la inglesa) para referirse a la misma muestra de mala educación, por lo que seguramente haya detrás de todo esto mucha de la histórica enemistad entre estos dos países...






lunes, 17 de abril de 2017

¿Por qué decimos...?

Ir de tiros largos

Decimos que alguien va "de tiros largos" cuanndo se engalana mucho para una ocasión especial. ¿Sabes de dónde viene esta expresión? Pues resulta que antiguamente, cuando aún estaba de moda que los hombres llevaran espada al cinto, los días que los nobles acudían con su arma a algún festín de alto copete, dejaban las correas (o "tiros") bien sueltos ("largos") para que pudieran exhibirla mejor. Los soldados, por el contrario, las llevaban siempre cortas y bien sujetas, para que el arma estuviera en todo momento bien dispuesta. Por eso, cuando se veía a alguien llevando largos los tiros de su espada, se sabía que iba a alguna reunión social o una comilona en las altas esferas.





miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Por qué decimos?

La expresión "síndrome de Estocolmo" se utiliza cuando una persona que ha sido tomada como rehén termina desarrollando lazos afectivos con su captor. Esta frase empezó a utilizarse a partir de unos hechos sucedidos en la capital sueca, concretamente cuando Jan Erik Olsson intentó atracar el Kreditbanken el 23 de agosto de 1973. Su idea original era efectuar un robo, pero la situación se le complicó y optó por atrincherarse y tomar rehenes. La policía actuó con rapidez y efectividad, pero curiosamente cuando después de seis días los prisioneros fueron liberados, una de las personas retenidas, llamada Kristin Ehnmark, criticó la forma en que se había llevado todo, e incluso llegó a solicitar que se dejara libres al secuestrador. A raíz de esto, el criminólogo Nils Bejerot acuñó el término para referirse a esta conducta en la que un prisionero se identifica con el captor y termina por ponerse de su lado.





jueves, 4 de diciembre de 2014

¿Por qué decimos...?

Irse por los cerros de Úbeda
 
 
Poco después de que comenzara la reconquista española, hubo en 1233 cerca de esta localidad una cruenta batalla entre musulmanes y cristianos. El resultado iba a ser incierto, y se dio la circunstancia de que uno de los altos mandos, llamado Álvar Fáñez "El Mozo", desapareció misteriosamente y nadie le vio durante toda la contienda. Solo cuando la lucha terminó, con victoria para los cristianos, vieron reaparecer a Álvar Fáñez, y al preguntarle dónde había estado, él contestó que "se había perdido por los cerros de Úbeda". No hace falta decir que semejante respuesta se tomó como una excusa por haberse escaqueado de la batalla, o una evasiva para no decir dónde había estado realmente. Por eso, cuando alguien no responde claramente a una pregunta o parece tener intención de escurrir el bulto, se le dice que se está yendo por los cerros de Úbeda.