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sábado, 14 de julio de 2012

Camaleón de Menta

Si solo nos quedásemos con el título que nos sugiere esta entrada, sin duda casi todos pensaríamos en un camaleón que se mimetiza con una hoja de menta y así pasa desapercibido.

Narciso Ibáñez Menta, nuestro camaleón, conseguía llamar poderosamente la atención y destacar por su capacidad de convertir el disfraz y la caracterización en un arte, donde la piel del personaje transpiraba desde el interior de este gran actor, y entonces todo olía a menta.

¿Qué quieres que sea hoy? Hoy me calzo bien la joroba y soy el jorobado de Notre Dame, o persigo hombres-lobo porque la bestia debe morir, o soy un hombre totalmente atormentado por un televisor, o me transformo en un Drácula romántico que se desliza entre las sombras... tantas cosas puedo ser...












Hay mucha gente que piensa que ponerse un disfraz es hacer el ridículo y jugar a ser algo que no eres. En realidad es un ejercicio completo de imaginación, de intentar llegar más allá y empaparse de un personaje afín o no a tu personalidad. En ese difícil arte del disfraz puedes descubrir nuevas facetas y conocer mejor otras formas de ser. 

A veces el público se ríe, otras siente un miedo cerval, pero siempre detrás del disfraz puedes ser capaz de ver la realidad con otros ojos y desde entonces ya nada es igual. Cambiar la vestiMENTA y ponerse sentiMENTAl, gracias al señor Don Narciso Ibáñez Menta era una práctica audaz, fue todo un profesional. Descanse en paz.





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